lunes, 5 de marzo de 2018

Caza lo que quieras


Llevaba unos días saliendo con una gente de ese tipo que sabes que no tienen futuro seguir en contacto. Pero que, bueno, se cruzan en tu vida y hacen el apaño en esos momentos concretos. Resulta que estaba saliendo con una compañera del trabajo, cuyo grupo de amigos cercanos consiste en dos parejas, y otra mujer más.

Una de las parejas está compuesto por un hombre bien cuidado, atlético y buenorro, con ojos verde oscuro y pelo negro. Guapísimo. Cómo me pone. Y su novia es de estas típicas tontas que no entiendes cómo puede salir con ese pedazo de hombre culto y educado. Madre mía. Qué desperdicio.

La novia es tonta de remate, pero después de tres veces quedando con ellos me dio la sensación de que el hombre es de esos que la tienen contenta y luego harán lo que quieran con ella. Me da la sensación. Para eso es hombre inteligente, jajaja.

Una de las veces que quedé con ellos fue en la casa de la otra pareja. Era quedar temprano por la tarde y unir con la cena.

Le pillé mirándome con descaro en un momento en que su novia estaba absorta en una conversación con otra de las mujeres. Yo le miré y le pillé, él subió la mirada a los ojos y por unos segundos se puso nervioso pero entonces le miré sonriendo de forma zorruna y le di un buen repaso visual a él de arriba abajo y vuelta a sus ojos. Entonces él se tranquilizó y me devolvió una sonrisa enigmática.

Me encanta cuando los hombres no se esperan que sea una mujer caliente. Y cuando les demuestro que yo también siento interés en ellos, sus caras se ponen tan sexys. Sobre todo los hombres con carácter. Sale esa sonrisa de suficiencia que me dice que en cuanto pueda me da lo que ambos queremos. Sin dudas.

Estábamos sentándonos en el salón cuando hablaron de tomar unos cubatas. Yo no soy mucho de beber así que antes de que me empezaran a preguntar qué quería, decidí hacer yo los de los demás y así seguían a su rollo.

Fui a la cocina y el hombre me siguió. Llamémosle Darío.

Dijo de ayudarme a llevarlos.

Mientras echaba los dos primeros vasos, se apoyó en la encimera a mi lado y me preguntó si tenía buena amistad con mi compañera de trabajo y le dije que no, que mera convivencia diaria en el trabajo. Que nos llevábamos bien y me había invitado algunas veces, pero que nada más allá.

Sonrió.

Me separé de la encimera indicándole que podía llevar las dos primeras bebidas y le dije:

-Ya puedes cogerlas

Cogió los vasos y antes de que se fuera me toqué las tetas y añadí más bajo: Y estas.

Hizo un gesto divertido y de asombro.

Se fue al salón a llevarlas, luego se entretuvo allí porque se metió en la conversación. Para cuando vino a la cocina tenía el resto preparado, él se llevó algunas y yo otras. Y no hablamos más.

Pasamos un buen rato hablando de temas variados, para pasar un día sin más. De esos que te apetece salir y no tienes un plan mejor, pero tampoco considero que sea un grupo del que quiera participar mucho más en verles.

Como digo la novia de Darío es muy tonta y caprichosa. Yo soy caprichosa pero no delante de la gente, que ya soy grande para eso. Lo soy en la intimidad sexual o con alguna amiga íntima que le muestro mi forma de ser y ambas nos reímos. Pero no así, delante de los demás diciéndole al novio que quiere X cosa y la quiere esa misma noche, que por favor vaya a por eso, que le apetece muchísimo.

Era una comida de gurmet que solo se podía encontrar en no se qué tienda especializada que estaba a tomar viento de donde estábamos. Él le dijo que vale, que no le importaba, que quería verla feliz, e hizo algún comentario tipo “ay qué voy a hacer contigo” a modo cariñoso. Le dio un beso y ella siguió diciéndole que gracias, que es que necesitaba ese toque especial, blablablá.

A todo esto, sacaron un juego de mesa que no conocía y de hecho no recuerdo el nombre, pero tenía pinta de muy aburrido. Y eso que estoy ahora descubriendo muchos juegos interesantes, quizás era porque no me llamaba la atención jugar con esa gente. La cuestión es que dije que yo no jugaba, que quería ver una partida desde fuera y no me insistieron. Entonces, se le ocurrió la maravillosa idea a la chica esta de que yo fuera con su novio.

-Ayy pues puedes ir tú con Darío, ¿no? Como no te gusta este juego, así él no va solo. ¿No?

Qué voz tan estridente. Se ve que es de esas personas agobiantes que consigue lo que quiere porque te pone en un compromiso con sus “ideas”. Solo que me venía de lujo.

Con mi mayor sonrisa educada dije:

-Claro, sin problemas. Dame un momento que entre en el baño y salimos.

Buah, me lo pensaba follar.

No sabía si ser sutil o ir a saco.

Me lavé en el bidé para estar aseada para él. Por suerte llevo unas semanas en las que siempre tengo una toalla pequeña en el bolso. Sí, porque he tenido que llevar unos aparatos de contención en los dientes y para cuando los enjuagaba. No me gusta secarlo con el papel que haya en cualquier sitio.  Y ya, se ha quedado en mi kit de supervivencia. Y qué bien me vino.

Cogí el abrigo y nos fuimos.

Él llevaba coche, así que más estupendo aún.

Nos subimos y le pregunté dónde estaba el sitio. Madre mía, íbamos a tardar casi una hora en ir, entre el tráfico, la distancia, el tiempo de aparcar,… Qué tía más tonta, ajaja.

Mi cara fue un poema, porque no llego a estar ahí y ese chaval va igualmente a por el caprichito de su novia. Se rió y me preguntó qué pensaba. Hice el gesto de cerrarme la boca y dije que no tenía nada que decir al respecto.

Se rió a carcajadas. Me dijo que él tenía sus trucos.

Me abrí el abrigo y le miré.

-¿Qué pasa?
-Tengo una duda: No sé si ser sutil o ir a saco contigo.
-Jajajaja ¿cómo sería ser sutil?
-Abrir las piernas acomodándome, suspirar, mirarte a los ojos, sonreír mientras te miro el resto del cuerpo, preguntar cosas suavemente,…
-Jajaja lo de mirarme, suspirar y abrir las piernas ya lo has hecho antes.

Me sorprendió.

-¿Antes cuándo?
-Mientras estábamos en el salón.

Le miré confundida.

-Te he pillado varias veces perdida en tus pensamientos tapándote la boca, así que imagino que estabas mordiéndote al labio. Otras veces te he pillado de lado viendo claramente que te lo mordías. Otras te he pillado mirándome el paquete. Qué golfa… Y las que no me habré dado cuenta.

Me quedé sin habla.

-¿Y te molesta?
-Para nada.

Sonreí juguetona de nuevo. Él me miró, al parar en un semáforo, y luego bajó sus ojos a mi escote.

-¿Y cuál es el método “a saco”?
-jajajaja.

Miré para la carretera pensando qué hacer y me di cuenta de que se estaba metiendo en una zona apartada. Bien.

Aparcó y me miró mientras echaba su asiento para atrás.

Le dio al botón del cinturón de seguridad para que se soltase. Me lo quité y me giré hacia él.

Él se incorporó hacia mí y como no me lo esperaba me puse nerviosa al punto de jadear. Su colonia me embriagó entera, joder. Solo le dio a la palanca del asiento para moverme también hacia atrás.

-Joder.
-Jajajaja, ¿qué te paaasa?
-No me lo esperaba.
-Vaya, vaya,… ¿Qué vas a hacer cuando te meta la mano en el coño?
-Compruébalo.

Tenía esa mirada de golfo, de querer que se le lancen primero y agrandar su ego. Y yo le di ese capricho. Me acerqué a besarle y él me respondió. Desatándonos por completo a tocarnos, besarnos y apretar nuestros cuerpos el uno contra el otro.

Me puse sobre él, él ayudó a subirme el vestido. Busqué con mi coño su paquete y me encajé en él. Estaba duro y moví mi culo atrás y adelante restregándome contra él.

Me ordenó levantarme y lo hice sin pensar, mientras él me tocaba el culo me decía que si le manchaba los pantalones con mi flujo, iba a ser difícil de explicar. Que solo era por eso.

Yo me quitaba el abrigo y luego apoyándome en su pecho, le volví a besar.

-Quítate los pantalones entonces, ah..vamos..ah…

Él lo hizo, dejé que se los bajara lo justo y otra vez me puse a restregarme. Miré y sí que se le notaba cómo la tenía. Uff encima polla de las que te abren bien por dentro.

La niñata que tenía por novia sí que era lista, sí.

-Jajajja, qué cara de odio de repente… Qué estás pensando.

Me mordí el labio y le bajé los calzoncillos. Ufffff qué pinta más rica.

-Te la quiero comer…
-Dios mío… Menuda carita… Pero no puede ser, vamos, estás deseando otra cosa.

Sonreí maliciosa

-Ssí.
-Coge un condón de mi cartera. Está en el bolsillo derecho.

Palpé

-¿Cómo una pitillera?
-Eso es, vamos coño.

Esa premura me excitó a la misma vez que me cabreó un poco. Abrí el bote y cogí uno.

Justo me toco el coño con fuerza y gemí. Me frotó apretándome fuerte. Se me cayó la caja al suelo y seguí gimiendo desbocada.

-Arráncame las medias, joder.

Me hizo un buen agujero, luego miró las bragas pensando que le iba a cortar la polla, pero al moverlas hacia un lado se sorprendió de lo suave y elásticas que eran. Me toqueteó el coño directamente y luego bajó buscando mi ano. Toqueteó por fuera y le dije que se pusiera el condón, que no aguantaba más.

Mientras miraba cómo lo ponía, se me caía la baba de ganas.

Ni dos segundos tardó mi vagina en succionarle por completo. Me moví volviéndolo loco, sus gestos, sus manos siguiendo el movimiento de mis caderas, sus jadeos,… Me encantó ver que le gustaba.

Esa polla en mi culo… Se pone a la altura de la de Álex. Joder… Me la quiero comer.  Y luego que me folle el culo, que me arda.

Pensando esto me moví más rápido botando encima de Darío. Sentía que me iba a correr pronto y me moví a mi antojo buscando mi orgasmo.

Bajé mi cuerpo cerca del suyo mientras seguía moviéndome. Mi boca estaba cerca de su oreja y la suya cerca de la mía:

-Dime, so golfa… ¿Te gusta por el culo?
-Ohh..síi, ,mmm, ahh.

Él empezó a mover sus caderas haciéndome sentir más su polla golpeando al fondo de mí. Intensificó el placer.

-Mmm no paares, sigue asíii, sigueee…ah! Mm…siguee.

El chapoteo de nuestros sexos se oía a la perfección. Me corrí en orgasmo buenísimo. Caí encima suya y le rogué unos segundos.

-Joder, sí que hacía tiempo que no se corrían las mujeres antes que yo.
-Voy…voy.. arff arff arff.
-Eres Brutal.

Me hinca su polla moviendo su cadera hacia mí.

-¡¡AH!!
-Vamos, coño, muévete.

Le miré con cara de pocos amigos y él tenía una cara divertida. Se rió el tio y se puso a hacer circulitos con sus caderas, provocándome más y más.

-Me encanta sentirla dura ahora…
-jajaja vamos,..

Me uno a su movimiento de caderas suave frotando contra él, durante pocos minutos disfruta de ello. Gimo de gusto. Me encanta. Luego aumento el ritmo y de repente otra hincada de Darío.

-Dale caña

Volvemos a follar como locos, él quería su orgasmo y empezó a moverse de una manera impresionante.

Me agarraba de las caderas apretando contra él.

-Bota, bota, bota

Se corrió con un “Oooohh” “oooh, sí, joder” y en el “joder” me dio un azote en el costado que no me gustó. Pero notar su polla bombeando semen en mi interior me bajó los humos.

-Ufff, quítate que me limpie
-No, espérate un momento coño.
-Vale, valee… qué genio.
-Joder es que se siente de maravilla
-No lo dudo, jajajaj.

Me quité de encima y teníamos los muslos empapados. El roce de sus piernas y las medias unido con todo lo demás es lo que tiene.

-Te he puesto perdida las medias.
-Bueno, luego lo soluciono.

Se limpió los muslos con pañuelitos que tenía en la puerta del coche. Luego se quitó el condón. Ummmm qué pinta más rica.

-¿Me dejas limpiarte?

Se rió entre dientes y me dijo que no hacía falta.

-A mí sí me hace falta…-le puse morritos.

No dijo nada más. No quitó la mirada de su falo mientras se limpiaba.

-Menudo desperdicio.
-jajajaja ay Señor… Qué golfa me pones en el camino.

Se recolocó entero y respiró profundamente.

-Sí que huele tu coño. Joder, yo también quiero lamer, pero bueno… Ha sido genial.

Entonces entendí: Seguro que era una forma de ‘honrar’ a su novia. No dejando que se la coma otra o no comiendo el coño a otras. Como un autoengaño en el que sentirse bien por guardar algo solo para su pareja. Menuda estupidez.

Me abrí de piernas en el asiento y le dije dándole mi móvil.

-Toma, hazme algunas fotos porfa.

Se sorprendió, pero me las hizo encantado. Cuando estuve conforme, me devolvió el móvil. Pensaba mandársela a algunos para provocar, jijijiji.

Me dio pañuelos para que me limpiase y me limpié lo mejor que pude.

Enderezó su sillón y me indicó dónde andaba la palanca del mío pero me hice la tonta para que se acercara. Entonces le comí la boca y él me siguió el rollo.

-Hija de… cómo me he dejado engañar.

Le seguí besando agarrándole el cuello y apoyada en su pecho, él bajó sus manos por mi espalda. Qué pena que tuviéramos la palanca de cambio jodiendo el contacto de nuestros cuerpos.

Me separé de él y me reí. Puse bien mi asiento. Me puse por encima el abrigo.

-Bueno, ¿y dónde se compra eso?
-No te preocupes, tengo una reserva en el coche. Le dan antojos a menudo y a mí me sirve para darme una vuelta.
-Jajajaja y yo soy la golfa…

Camino de vuelta, reconocí el barrio.

-Ah coño…

“Mira donde estamos” pensé. Si era el barrio de Nacho.

-Hueles a sexo, te lo van a notar.
-Entraré corriendo al baño.

Llegamos en menos de hora  y media. Absolutamente increíble. Y la novia como loca dándole las gracias. Le dijo que la besara y él, cogiendo un trozo de queso de la mesa (haciéndose el hambriento), la besó.

Cómete mis babas, tonta. Lo pensé mientras entraba corriendo simulando que necesitaba usar el cuarto de baño a toda prisa.  Luego, oliendo a jabón salí con normalidad.

Cogí caña de lomo con un trozo de pan.

-¡Qué hambre!

viernes, 23 de febrero de 2018

Nacho, Álex y yo-4


Sentí una mano en la cabeza y paramos el beso a la vez. Era Álex acariciándonos a ambos.

-¿Por qué no me la coméis juntos?
-¿Por qué no mejor que te la coma él y yo miro?
-Jajajajajajajajaja

Álex pensaba que le iba a seguir el rollo pero me empezaba a despertar la vena juguetona. Me agarró del pelo por la nuca y tiró de él fuerte. 

-¡¡Ah!!

Le mire y tenía la mirada esa que indicaba que le había tocado los cojones.

-Que te la metas en la boca, coño.

Sonreí divertida y él sonrió algo. Estaba perdiendo la compostura. Se la comí con ganas. Miré hacia mi lado y vi que el otro se había vuelto a tumbar, a disfrutar de la escena sin más.

Miré a Álex con su falo dentro de mi boca.

Yo lo quería ya abriéndome entera con cada embestida, pero debería esperarme una horita más.

Abrí mis piernas para tocarme.  Aquello estaba increíble de húmedo. Todos mis muslos chorreados. Y necesité tocarme el clítoris. Ufff fue intenso hacer ese círculo en mi zona sensible. Un par de tocamientos y bajé a mi vagina. Aún seguía sensible.

-Oye que no te toques, que te tocamos nosotros.

Me la saqué de la boca.

-Valee… Dame por favor…
-Hay que esperar.
-Ya pero… -Le doy la espalda en la cama poniéndome de rodillas y vuelvo la cabeza hacia atrás mientras me abro el culo.
-Por aquí no hay que esperar.
-.Joder… -me agarra de las caderas poniéndome a su antojo.

Me abre el ojete y escuche en él:

-Nacho ven aquí y ayúdame.

Se acercó y esparció su saliva moviendo sus dedos rápidos por él, dándome placer además.

Escupió de nuevo y volvió a hacer lo mismo. Así entre los dos unas cuantas de veces más.

Qué ganas de que me dieran por el coño. Lo tenía ardiendo. Pero yo quería que siguieran jugando conmigo.

-Manténle tú las…

Pasó a ser Nacho quien me mantenía estirado el culo.

El otro pasó los dedos por él, luego los bajó suavemente a la fuente de lubricante más grande en esa habitación y movió sus dedos comprobando. Yo gemí levemente. Luego metió dos dedos y gemí más alto.

-Calla.

Esas órdenes tontas más necesitada de falo me ponían. Ellos lo sabían bien los hijosdesumadre.

Luego pasó esos mismos dedos por mi ano de nuevo. Y luego puso la polla. La punta de su polla. Me estremecí con cierto “miedo” porque lo tenía muy cerrado.

Él tan solo dejó la punta ahí para que yo la sintiera y Nacho dejó de sostenerme los cachetes. Álex se apretaba contra mí dejando mover mis caderas. Sin llegar a metérmela en ningún momento. Me encanta notar como se me aprieta contra esa zona.

-¿Cuánto hace que no te follan el culo?
-Muchísimo. Vuelve a estar virgen.
-*sonido de babas*
-Joder, ¡yo quiero destrozárselo!
-Mamón, ¡yo creo que es justo que sea yo el primero! ¿No crees?
-Pff

Nacho me agarró de la cintura y me hizo acostarme a su lado para pegarme contra él. Me quejé por haberme alejado de una dureza en mi culo.

Álex no dijo nada y se tumbó también a mi lado. Por tanto yo quedaba en medio. Me encanta tener a dos hombres para mí. Lo bueno de eso es que siempre habrá al menos uno dándome placer.

-¿No crees que me merezco yo eso?
-Sí pero joder… es su culo.
-jajaja jajaja

Se acerca a mi oído y me susura: Me muero de ganas de abrírtelo y no sé si prefiero hincártela de una vez sin pausa aunque me chilles que te duele o… O tal vez ir despacito como un buen hombre y escucharte ir poco a poco dándote placer.

Ufff de las dos maneras acabaré viciándome. Aunque preferiría la segunda. No dije nada.

-Una buena comida de culo es lo que te va a costar.

Eso me despertó enseguida. Mientras Álex se reía yo le decía:
-¡¡¡OYE!!!

Los miré y jadeando no supe decir cómo me sentía ante su rollo.

Mirando a Álex me acarició la cara y el cuerpo y sonriéndome con carisma decía:

-Vaaya, la putita se nos escandaliza.

Me reí.

-Por favor cómeme el coño.
-Por supuesto, nena.

Bajó y me puso la lengua justo donde tenía que estar y comió con ganas, lamiendo, besando. Ufff me salió un gemido tan alto y desgarrador.

-Ohhhh siiii, siii…mmm Oh siii

Le apretaba su cabeza contra mí, que no se quitase en un rato.

-Fóllameee, ya ha pasado un buen rato, fóllame.

Me puse a cuatro.

Y él no dudó en hincármela.

-Ohhh siii siii, máas…ummmm oh máaas… Dios sigueeee… mmmm aaahh.

Bombeando rápido me corrí como gata en celo.

-¿Más?
-Siii, no pares ahora..noo.. pares.. mm aahh, ahhhh, aaaaaaaaaaaaaaaaah.

Mis piernas y mi sexo tenían convulsiones involuntarias mientras me relajaba. Pero él seguía dentro y a los pocos minutos empezó a sacar su rabo un poco e hincármelo de un golpe.

-¡ah! No espera…

Otra embestida.

-Ah…espera…mmm no…

Otra y otra embestida más. Follándome a un ritmo más lento pero follándome.

-Mmmm
-Ai, espera… ummm, no.. ahh… mmm

Era una sensación extraña mezcla de placer, de dolor suave, de placer, de estar sensible y que me siga follando, de placer pero no del todo, de estar fuera de mi control. Pero si parase, no me gustaría. Me gusta que haga lo que le dé la gana aunque una parte de mí quiera que pare. Es difícil y enrevesado, lo sé.

Él siguió hasta que le salió de sus santos cojones. Porque no llegó a correrse en ese polvo. Volvió su movimiento lento mientras la tenía clavada y luego la sacó de una vez.

Arggg qué gustazo. Se me caía la baba.

-Mi turno.

Le miré y él mirando a Álex dijo:

-Ven aquí.

jueves, 22 de febrero de 2018

Nacho, Álex y yo-3


Así acabé, se me aflojaron las piernas y caí al suelo de rodillas. Me quejé por dejar de sentir a Álex dentro y él me dijo riéndose que me había salido yo sola.

-Jo… pero es que… no podía máas.

Estaba echada en las piernas de Nacho, cuyo miembro viril iba a explotar.

-¿Todavía no?
-Quiero su estrecho caliente

Miro su falo y, aún recuperando el aliento, le lamo a trozos todo su tronco. Su punta estaba húmeda, se la cojo con fuerza y le succiono con ganas. Sus gemidos guturales me excitan más y la inquietud por haberme sacado pronto la polla de Álex me hizo más hambrienta de sentirla dentro. Él se puso un preservativo y yo le cabalgué.

-¿No decías que no podías más?
-Ahhh..mmm…ahhhh..
-Ufff voy a explotar.

Se corrió pronto, pero era normal. Yo seguí moviendo mis caderas lentamente después de que acabase y me quedé echada sobre él. Él me acariciaba la espalda y el culo. Cerré los ojos y me dejé embriagar por ese momento.

Notaba que me dormía. Podría quedarme allí echándome un ratito.

Noté las manos de Álex en la cabeza haciéndome cosquillas. Sonreí y suspire de alegría.  

No recuerdo qué me susurraba Álex pero eran palabras divertidas a la vez que bonitas. Los 3 nos reíamos con suavidad.

-Ni se os ocurra dormiros.
-Mmm joo po tengo sueño.

Me mordió la cadera y pegué un bote.

-Claro si te follas a este antes de hacer la maleta, luego es lo que pasa.
-Qué bobo

Entonces noto como Nacho baja sus manos a mi culo y me abre bien las nalgas. Seguidamente noto las manos de Álex que se apoyan también  en él y me empieza a comer el ano con muchísima fuerza.
Me encanta que me lo coman y más así. Gimo mucho y mis caderas se mueven solas.  Álex me manda no moverme y yo hago el esfuerzo de no hacerlo, pero me es muy difícil, necesito moverme del placer que me produce.

-Cómeme los huevos ya que estás ahí anda.

Miro a Nacho, que ha pasado a agarrarme por la cabeza y la espalda mientras el otro se recrea con mi ano.

Estaba con los ojos cerrados, dejé de sentir la lengua de Álex y Nacho entre abrió los ojos mientras disfrutaba. Intenté mirar hacia él pero Nacho me llamó la atención. Fui a protestar cuando me metieron un dedo en el culo.

Me sobresalté y mientras intentaba pensar qué decir, me metieron un segundo dedo y moviéndolo dentro ya solo gemía.

-Si es que se le tapa los agujeros y ya se tranquiliza.
-Jajajaja
-Te gusta, ¿eh? (iba dirigido a Nacho)

Entonces me di cuenta que estaba duro otra vez. Dentro de mí. Moví mis caderas y Nacho me dijo: sí hija sí. A ver luego cuando me saque el condón si no se rebosa.

-Jajajajaj No pasa nada, no hay peligro.
-Intenta pasar tu lengua también por mi culo.
-¡¡¡Nacho!!!

Se rió, pero de Álex no escuché nada. Solo su lengua en contacto con piel. Yo estaba deseando de verlos pero Nacho me volvió a reñir.

Me estaban haciendo desearles más y más.

-Quiero que me des ya fuerte.
-Y yo quiero que Álex me coma el culo un poco más.
-Desde esta posición es difícil
-Yo te lo como luego, fóllame como me merezco joder.

Nacho se levantó del sillón, cogiéndome en brazos y cargando conmigo. Me sorprendió y me gustó a la vez. Me empecé a reír y entonces vi la mirada risueña de Álex.

La polla casi se me sale del todo y él hizo por sacarla completamente. Me “tiró” a la cama y yo abrí las piernas para él.

-Joder cómo lo tienes…

Se pone encima de mí, me abre más las piernas y mirándonos a los ojos me la mete hasta el fondo. Y así me folla.

Mueve las caderas que da gusto.

Cuando me corro me dice:

-¿La saco ya?
-¡¡NO!! Noo, noo.

Y entrelazo las piernas alrededor de su cuerpo para impedírselo.

Los dos se ríen.

Se despega de mí al rato y tira el condón. Me pongo de rodillas en la cama mirándole a él y a su polla. Doy lametazos a su punta sabrosa de semen. Gimo por el sabor y me acaricio los muslos. Luego sigo comiendo su polla mientras él se masturba. No dejo de mirarle a los ojos y a su falo. Le sonrío viciosa y me acerco más. Logrando poner mis tetas a la altura de su polla y mirándole más guarra aún.

Quiero su leche esparcida por mi cuerpo.

Voy a comérsela un poco más pero él me coge del pelo y me recoloca donde estaba. Se masturba con fuerza y yo me muerdo el labio. Le miro a los ojos y es entonces él quien intercambia su mirada entre los míos y su rabo.

Me mira intensamente en un segundo que me atraviesa el coño. Justo me dice:

-Po toma leche, puta.

Y noto leche caliente saltando a mis tetas, a mi cara, y miro como va saliendo el resto. Abro la boca acercándome y me cae en la boca, la cierro para tragar y me cae en la comisura. Subo mis tetas para recoger lo poco que sale del final ya.

Me relamo.

-Límpiala.

Se la cojo con fuerza y lamo la punta tragando.

Me tumbo en la cama y me miro el cuerpo, esparciendo su leche por mis tetas, haciéndolas resbaladizas, y por mi barriga. Me muevo caliente, aprieto mis muslos. Me pone muchísimo.

Noto como Álex le coge el culo a Nacho, éste que no se lo esperaba le mira extrañado y el primero se acerca a comerle la boca.  Le responde y se comen la boca de una manera tan elegante y ruda.

Yo les dejé sin decir nada, mirando la escena yaoi que tenía ante mis ojos. Bufff me gusta verles. Y a la vez aún mi cerebro no terminaba de asimilar.

Cuando pararon y pegué un grito de adrenalina y ambos se rieron. Álex vino con intención de ponerse encima de mí. Nacho hizo un gesto por el que ambos lo miramos y suspiró diciendo, nada nada. Sigue.

Álex pasó sus manos por las zonas de mi cuerpo manchadas de semen y me dio un masaje como si fuese jabón. Su cara de vicio no era normal y me reí. No sabía que le gustaba restregar el semen de otro.

-¿qué pasa?
-No sabía que te pusiera tan burro eso.
-Las tetas resbaladizas me encantan.
-¿Aunque sea con semen de Nacho?
-Así más.

Me miró perverso y yo abrí la boca de asombro pero de guasa.

 Nacho fue a por papel para quitarme los restos de semen. Para no tener que llamar a las limpiadoras tan pronto para cambiar las sábanas, y me limpié. Aun así la piel se queda diferente y pegajosa. Significa que necesitaría una buena ducha después…

Tenía la polla durísima, pero yo necesitaba un descanso, que luego me irrito por dentro.

Y la quería, se la cogí mirándole y poniendo morritos.

-Tss tranquiiila.

Pepito grilló habló.

Le masturbé suavemente. Nacho se había tumbado a mi lado en la cama. Y miraba la escena. Se estiró y se acercó a Nacho, poniéndose cerca de mí.

Quité mi mano de su falo y miré a Nacho.

Nos miramos serios con complicidad. Yo miraba su boca de vez en cuando. Cuando está con Álex se vuelve diferente: serio y calmado. Cuando me folla a mí a solas es de otra manera, más niñato.

Me acerco a él para besarle, apoyando mis manos en su rostro y comiéndonos los labios suavemente. Él pasó una mano por mi vientre y ese gesto me hizo estremecer.

Seguimos besándonos.

Sentí una mano en la cabeza y paramos el beso a la vez. Era Álex acariciándonos a ambos.

-¿Por qué no me la coméis juntos?

jueves, 15 de febrero de 2018

Hola, ¿Cómo estáis?


Hola, ¿Cómo estáis?

Sé que soy un poco desastrosa. Que a veces subo mucho y otras etapas que nada. Ahora mismo llevo unas semanas de no parar entre trabajo y quehaceres. ¡Y eso que tengo entradas pendientes para subirlas! ¿Y por qué no he subido algo en lugar de esto? Pues porque tenía que releer y poner los colores a los textos y al releerlo me iba a poner cachonda y no quería porque acabo de ducharme. Tranquilita, limpia y sequita. Jajajja.

Me he propuesto no dejar esto tan abandonado. Solo tengo que organizarme mejor.  “Solo” jejejej. Ya veremos si lo consigo o si sigo así de impredecible.

Espero que estéis teniendo una buena semana. Y ya que coincide con haber pasado el día de San Valentín, ¿Alguien lo ha celebrado de manera particular? O quizás tenéis algún buen plan de fin de semana. 

Un saludo enorme.



Daphne

lunes, 22 de enero de 2018

Nacho, Álex y yo-2

Íbamos en el tren hacia nuestro destino. Nerviosa y mirando sin mirar por la ventana.

Nacho me miraba, tranquilo y sin decir nada.

Le miré y nos quedamos con nuestras miradas entrelazadas durante unos segundos. Le sonreí y él me correspondió.

-¿Estás más tranquila?
-Parece que un poco. Después de dormir me he levantado de otra manera.
-Yo no he dormido a penas. Me puse nervioso jajaja.
-¿En serio?
-De verdad. Me dormí a las 4
-¡Pero si parece que estás fresco como una rosa!
-Es que soy un señor empresario, sé aparentar que estoy bien.
-jjajajajaaja

Casi todo el camino lo pasamos en silencio, salvo alguna conversación fugaz como esta. Yo me quedé dormida medio trayecto, así que se me pasó más rápido aún.

-¿Tú también has dormido?
-Media hora

Cogimos nuestro equipaje y salimos del vagón. Taxi y al hotel. Dejamos nuestras maletas en el armario y me tumbé en la cama.

-Pufff qué sueeeño. ¿A qué hora hemos quedado?
-Le estoy poniendo un whatsapp, me tiene que avisar él.

Él venía a nuestra habitación. Así tendríamos intimidad sin riesgos desde primera hora. Cuando le puso un whatsapp a Nacho de que estaba en camino ya empecé a ponerme nerviosa.

-Jajajajajaja. Por Dios… me voy a tener que poner celoso.
-Ayy no es eso. Es que…
-No te justifiques.

Me mira juguetón y suelta:

-A mí también me pone así de nervioso.

BUAH, cómo me encendió el muy listo. Me fui para él sin remediar comerle la boca con pasión. Ya soltaba ese tipo de cosas con frecuencia para ponerme de los nervios.

Entonces tocó a la puerta y le abrí yo.

Y me encontré a Álex, despeinado y atractivo.

Me quedé de hielo.

-Ho..hola.

Nacho se rió. Álex solo entre dientes y me contestó con un cariñoso buenos días.

Nos acercamos y nos fundimos en un beso tierno. Luego enseguida me cogió con más fuerza y el beso se volvió intenso.

-Mmmmm qué boca, joder.

Le abracé, él me seguía abrazando por la cintura con uno de sus brazos.

Mmmmm olía estupendamente. Ese olor familiar me puso a 100. Y le mordí el cuello justo cuando se estrechaba la mano con Nacho, diciendo ‘¿Qué pasa, tio?’

Me acaricia el pelo:

-¿Estaba ayer así también?
-Jajajaja hace mucho que no te ve.
-Y tú también.

Hubo un silencio, como estaba de espaldas no vi nada, pero creo que Nacho hizo algún gesto, porque Álex soltó una risita.

Me separé de inmediato y miré a Nacho.

Él me sonrió, como el que pone caras cuando no miras y cuando miras hace como que no hacía nada, pero sabes que sí.

-¡¡Oyee!!

Ambos se rieron.

Le hicimos pasar.

Esta vez estar con los dos en la misma habitación era diferente. Por mi parte había tensión, porque sabía que había algo entre ellos y no podía aguantarme de la emoción.

Le cogí la mano a Nacho y lo acerqué a Álex diciendo:

-¿No quieres saludarlo mejor? Tú también hace tiempo que no lo ves.
-jajajaja no tiene ganas ni na…

Nacho sonríe burlón y dice:

-¿Quieres ver cómo lo beso, no?

Antes de responderle vi como su expresión cambiaba, daba unos pasos adelante y, cogiéndolo de la nuca le daba un beso con lengua que me excitó a mí. Él le respondió y yo viéndoles besarse me puse aún más a mil.

Es que no sé cómo describirlo. Es algo que me da muchísimo morbo y encima verlos a ellos dos besándose fue impactantemente excitante.

-Madre miaa…
-mmmm Joder… Ven aquí anda.

Y se volvieron a besar.

Álex seguía abrazándome con la mitad de su cuerpo y con la otra mitad se besaba con Nacho.

Terminaron y se dedicaron unos segundos entre ellos. Sus miradas eran tan cálidas. Madre mía. No pude contener un jadeo.

Estaba petrificada. Ver que ellos dos, tan varoniles y mujeriegos, se besaban con esa conexión y erotismo hizo que los viese aún más atractivos.

Álex me miró y pasó la lengua por los labios, me besó. Y noté a Nacho agarrándome el culo.

-Seguro que ya estás excitada

Gemí entre ellos. No se equivocaba. Notaba cómo mi coño estaba empapado.  Les di un repaso visual a ambos buscando signos de que ellos estuvieran duros ya.

-Nena aquí la que se pone cachonda primero siempre eres tú.

Le quité el chaquetón, se lo di a Nacho. Luego la sudadera, que también se la di. Levanté su camiseta y fui besando, lamiendo, mordisqueando aquí y allá de su pecho. Álex terminó de quitarse la camiseta justo cuando yo me estaba arrodillando para morder su pubis antes de quitarle los pantalones. Entonces escuché a Nacho suspirar.

No quiero descuidarle a él. Así que me separo de Álex nada más desabrocharle el cinturón, miro a Nacho que me mira serio y con una ceja levantada. Cuando se pone así… Hay que prepararse porque se está poniendo cachondísimo. Le miro con expresión de viciosa y me lamo los labios mirándole el paquete.

Gateo hacia él. Él se está quitando ya la correa. Cuando llego hasta él, ansiosa de lamer, no me deja a mí desvestirle. Me hace un sonido que indica que espere y yo jadeando, veo como se abre bien el pantalón para que se la saque.

Él está caliente pero sé de buena mano que aún la puede tener más dura así que se la como con ganas. Nacho me agarra la cabeza y sigue mi ritmo.

Le meto las manos por debajo del pantalón para bajárselo y poder agarrarle bien el culo.

Su respiración y gemidos graves me encantan. No sé por qué no le noto como siempre, hay como una tensión distinta. Le miro con su polla metida toda en mi boca. Y él abre los ojos al notar que no sigo mamando.

-Sigue, niña.

Mamo despacito, pasando mi lengua a conciencia mientras le miro.

-Bufff ya basta. Ya le has dado mucho placer a él estos días. Encárgate de mí.

Su voz me pone la piel de gallina. Me agarra de los pelos y me quita de Nacho para ponerme frente a él, a la altura de sus pantalones.

Recupero el aliento y le miro. Tiene esa expresión en su cara tan chula. Pero ante mi expresión de fulana, se muerde el labio. Se señala con las palmas de las manos hacia sus pantalones.

Yo le sigo mirando a los ojos y comienzo a acariciarle desde donde llegan mis manos, recorriendo su cuerpo y hasta llegar a los vaqueros. Sigue como le dejé: con el cinturón desabrochado pero nada más.  Veo claramente cómo tiene la polla dura y la toco con mis manos.

-Ufffff ah…

Me muerdo el labio inferior. ¡¡¡Ya la quiero dentro!!!

Le dejo desnudo y me tomo unos segundos para saludar su polla con mis ojos. Madre mía, como me gusta esa polla. Tan grande y tan apetitosa. Lamo la punta despacio, porque su humedad me hace ser mala y dejar que me desee un rato más.

Antes de que vaya a decirme algo, le agarro la polla fuerte con una mano y me pongo a trabajarle con mi lengua la punta de su falo. Poco después ya me la estoy comiendo entera con muchas ganas.  

-Eso es… arggg me encanta. UFf como tú no me la consigue comer nadie…

Y de repente se corrige:

-Nadie que sea mujer.

Entonces eso me hace reír. Me la saco y reímos los 3.

Miro hacia atrás y me veo a Nacho, totalmente desnudo y sentado en uno de los sillones de la habitación: masturbándose.

Jadeo y gimo al verle así.

-Ya ya… No tienes que corregirte. A mí también me encanta cómo me la come ella por encima de todas las personas. 

Le dedica a Álex una mirada burlona y le miro yo también.

-Pues yo no sabría elegir. Por eso me quedo con las dos.

Dije para calmar el ambiente. ¡Estaba tan nerviosa!

Álex bajó la mirada a mis ojos y ambos se rieron.

-No hay malos rollos entre nosotros, tranquiiila. Te veo tan nerviosa… ufff me encanta.

Se la lamo para que no se baje. Miro a Nacho, me pone mucho ver cómo se toca. Y saber que la escena le gusta, más aún. Sin darme cuenta empiezo a moverme para llegar a él cuando Álex me coge y me coloca de nuevo frente a su polla:

-Aquí es donde tienes que seguir mamando, zorra.

Me la comí sin rechistar.

Mientras lo hacía pensé en sus palabras. Un momento, un momento… ¡¡¿Entonces se la han comido mutuamente???!!! AI por favorrr… Empecé a mover las caderas y a respirar un poco mal.

Moví una de mis manos para tocarme.

-No te toques.

Me quejé.

-Estaba tardando mucho.
-Mmmm tú sigue comiéndomela.

Me despego de él un poco:

-Nacho.. los… los condones.

Álex me mete la punta en la boca para que siga.

Oigo que se levanta Nacho y me pasa la punta de su pie por mi coño. Me sobre salta y me hace gemir.

Paro. Me levanto y me quito los pantalones.

-No puedo más.

Álex me quita la camisa, desesperado, y luego me levanta el sujetador dejando fuera mis pechos. Con ansia me los coge y los amasa como quiere. Ahora dejaban en claro que se estaban reprimiendo.

Me daba coraje que no me quitasen bien el sujetador. LE dije que se esperase, pero él me decía que callara. Fue Nacho, al ponerse a mis espaldas, el que me lo terminó de quitar.

-Ahora puedes disfrutar, niña.
-Mmmm gracias… Bésame, Nacho.

Le cogí la cabeza echando mi brazo hacia atrás para atraerme a mi cuello. Él me lo empezó a lamer. Sentir la lengua caliente de un hombre sobre la piel es, ¡tan placentero!

Sus manos cogían mis caderas y las acariciaban arriba y abajo. Álex me comía las tetas y yo intentaba poner alguna de sus piernas entre las mías para buscar el roce. Pero no podía ser, al agacharse a comérmelas se alejaba un pelin con el cuerpo.

Entonces empecé a mover mis caderas pegando el culo a la polla de Nacho. Bajando y subiendo para notarla en la raja de mi culo. Inclinándome también ligeramente hacia delante para rozarlo con el coño.

En una de esas, Álex se incorporó y justo Nacho me apretaba contra él.

Gemí y me seguí moviendo contra él, arriba y abajo, mirando a Álex. Le cogí la polla con una mano.

-Fóllame

Me comió la boca tras mirarme con esa sonrisa lasciva que tanto me gusta ver. Y bajó su mano hasta mis bragas. Apretó mi coño comprobando, por encima de la tela, lo húmeda que estaba.

Me tocaba, movía sus dedos, presionaba, los volvía a mover, incluso los metió en mi coño lo que le dejaba la tela. Yo gemía, ronroneaba, gemía más fuerte, más largo, más corto, oh Dios… Necesitaba polla. ¡Y tenía dos a elegir!

-Madre mía tienes esto encharcado.
-Huele un montón. Me encanta, qué ganas de comerle el coño de zorra que tiene.
-Pero es increíble, ¿eh? Escucha, Nacho.

Mete los dedos en mi coño directamente, pasándolos por detrás de las bragas. Gimo aún más fuerte y los tres escuchamos como mi coño chapotea.

Me pego a su boca y le vuelvo a decir que me folle.

Nacho me insta a abrir las piernas a la vez que me baja las bragas. Pega la punta de su polla a mi coño, me inclino instintivamente. Pasa su punta por la entrada de mi coño y me hace jadear de ganas.

-Si no te la follas, me la follo yo.
-Ni de coña.

Álex hace que de un paso hacia delante y luego con fuerza controlada empuja a Nacho al sillón. Me da la vuelta y me baja las bragas hasta quitármelas del todo.  Me acerca para que me apoye en los brazos del sillón, me pone el culo en pompa y me da un azote.

-Hoy estreno yo tu coño.

Me hace esperar unos segundos mientras se pone el preservativo. Y yo, ansiosa le digo que se dé prisa.

Abro más mis piernas y arqueo mi espalda para ser lo más sexy del mundo.

Nacho sonríe por la reacción de Álex y por las vistas que tiene.

Noto las manos de Álex en mi culo, lo acaricia. Yo le insulto y le digo que corra.

Me abre bien para meter su polla. La hinca en la entrada de mi coño y la mete despacio.

-oooh…ohh mmm MÁS.
-¿Más?
-¡¡Más adentro!!

Sigue entrando despacio. Me abre con cautela mientras yo gimo y jadeo deseando que me dé fuerte. Él también gime mientras entra por mi apretado y lubricado coño.

El último trozo de polla me lo hinca fuerte. Y yo grito.

-¿Pues no lo querías fuerte?

Me empieza a dar con fuerza. Por fin le tengo dentro, joder.

-Oh..siii…siiii o sí, máaas. Mmm siii

Miro a Nacho, que se sigue masturbando, y yo me relamo.

-Pronto la tendrás también, ansiosa.

Le sonrío como una puta, le pongo morritos, y me muerdo el labio inferior.

-Menuda cara que me está poniendo Álex.
-¿Cara de putón?
-Seh, la muy zorra sabe cómo nos gusta.

Me empieza a dar más fuerte y ya no pongo caras, solo de placer. Disfruto de lo que me da.

-¿A que…ya… no pone.. la misma cara..mm uff, mmm?
-jajaja no. Pero sigue como una perra.

Escucharlos hablar de mí de esa manera, más me gustaba. ME gusta ser una guarra entre sus brazos. Ser la puta de los dos. Que me traten con respeto y con codicia al mismo tiempo. Jugar con ellos y tomarlos como me da la gana y que a ellos también le encante. Ellos habían hablado entre ellos, pero yo también tenía pensado dejarlos sin respiración y follármelos hasta dejarlos locos.


Así me corrí en el primer asalto con estos dos hombres fabulosos.